
Proyecto muy especial para mí, de instalación artística que empecé en 2014. Estando en la universidad, la memoria de mi abuela empezó a deteriorarse, “lo normal de esas edades” pensamos.
Empezó olvidando pequeñas cosas del día a día, como lo que había cenado la noche anterior o lo que había hecho durante el día. Poco a poco fue olvidando eventos, lugares en los que había estado, personas que ya habían fallecido, a las personas que le saludaban por la calle, hasta el día que empezó a olvidar nuestras caras. A sus hijos, a sus nietos, a su propia familia.
No era la edad, era alzhéimer.
Al ver como la mente de mi abuela se desvanecía y dejaba de ser ella, fue cuando este proyecto empezó a tomar forma.
A través de una serie de instalaciones y poemas, representé como veía yo en ese momento la fragilidad de la vida y de los recuerdos. Para representar esa idea, hice hincapié en la simbología, la muerte, la naturaleza y la luz.
Esta instalación artística de carácter efímero, está compuesta por varias piezas, todas ellas combinan elementos de la naturaleza y luz. El proyecto se expuso en varias salas de exposiciones y en espacios al aire libre.



























